LA CANTERA DEL MOBBING (*)

Por "El pequeño David"(**)

El acoso escolar ha sido, desde algunos años, considerado por el autor como la CANTERA del mobbing, ya que la inadecuada educación recibida por los jóvenes durante sus primeros 14 años marcará sus sentimientos, y éstos, a su vez, su comportamiento socio-laboral en el futuro.

Este acoso, del que son víctimas tanto algunos profesores como algunos alumnos, está provocado, en ocasiones, por desórdenes mentales que afectan al acosador y, no pocas veces, por el desarraigo y la permisividad familiares que permiten impunemente, con el apoyo político, social y de los medios de comunicación, bien por acción o bien por omisión, la formación de jóvenes desorientados, rebeldes y asociales, que cuentan con el consentimiento o la indiferencia de sus progenitores. Éstos no sólo no toman cartas en el asunto sino que además disculpan con contumacia las acciones de sus hijos y de los alumnos.

Tienen como víctimas a compañeros de buenos sentimientos o que progresan en sus estudios o que poseen alguna tara física o psíquica o que profesan creencias religiosas distintas o que pertenecen a otras etnias o que, simplemente, no concuerdan con sus ideas o no los aceptan como líderes. Pero... ¡qué más da! podrá haber mil explicaciones pero absolutamente ninguna justificacón. Los acosados, que con frecuencia no comentan con sus padres ni con sus superiores estos sufrimientos, bajan su rendimiento escolar "incomprensiblemente" y pueden llegar al suicidio porque su entorno, aunque adverso, es todo lo que poseen.

En cuanto a los profesores, acosados por el alumnado, éstos se debaten entre sus principios, su vocación, su dignidad, su incomprensión, su indefensión, su empleo y el "reglamento político, laboral, familiar y social" que les ata las manos en aras de una falsísima libertad que, estúpidamente, les concede toda la responsabilidad pero absolutamente ninguna autoridad. El autor ha visto una grabación donde el alumno no sólo insulta al profesor sino que también le da patadas al estilo de lo que ven en las películas de violencia. El profesor no se defiende; solamente huye, porque sabe que el sistema político-educativo y social sólo le castigará a él, que es la víctima. Terminan con una baja laboral por estrés-ansiedad-depresión, de contingencia QUE DEBE SER siempre profesional y no común, y, que supone la pérdida de recurso educativos, de jornadas lectivas y de una importante merma económica para el erario público. Esto sin contar con el inefable sufrimiento que padecen los acosados y sus familiares ante la indiferencia y/o el desconocimiento general.

Los problemas para dar clase, los insultos de los alumnos, las agresiones físicas e incluso las grabaciones con móviles, destrozan la vida del profesor. El alumno hace todo lo posible por sacar de sus casillas al profesor y una vez que éste reacciona lo graba en vídeo y lo cuelga en Internet.

El autor siente una vergüenza indescriptible al redactar estas líneas, que parecen historias irreales, y cuya existencia se permite y se tolera, incomprensiblemente, con toda impunidad social.

Cuando estos alumnos, pervertidos por una educación destructiva, alcanzan el mundo laboral extenderán sus pautas de conducta entre sus compañeros de trabajo a quienes acosarán laboral, moral o psíquicamente y se cebarán en ellos hasta destruirlos al igual que una jauría de lobos acorrala y atrapa a su presa: será el MOBBING. Y el centro educativo de donde surgieron se habrá configurado como LA CANTERA DEL MOBBING.

La solución a este tipo de problemas está al alcance de la mano de todos pero, como todos los problemas de corte social, dicha solución está salpicada de obstáculos para dificultar la llegada a la meta. Dichos obstáculos son siempre el egoísmo, los intereses personales, el ansia de poder y de control, la incomprensión, la falta de sensibilidad y otros muchos muy bien conocidos pero voluntariamente ignorados.

En la vía política sólo existe el camino del voto democrático. En el caso de que el elector crea que el acoso de cualquier tipo deba ser erradicado, ya que es posible que cuando éste no le afecte directamente no tenga interés alguno en considerar su abolición, deberá votar a los partidos que estén interesados en diseñar una educación de tipo integral, y no desequilibrada, donde sea prioritaria la consideración de la persona como tal, sobre los aspectos técnicos o científicos. Donde la persona, y la dignidad de la que está revestido el ser humano, sea el fin de la educación y no un medio para trepar en la propia carrera y en la vida personal.

Deberá votar a los partidos que propugnen una política social actualmente inexistente que fortalezca a la familia, a su unidad, y, que no destruya, de las muchas formas posibles, a su descendencia. Inhabilitar esta célula básica conduce a nuestra destrucción y a una insatisfacción generalizada. Deben obviarse las ideologías que desunen la cohesión y la integridad familiares para hacer a los individuos facilmente manipulable y conseguir, así, a costa de éstos, consolidar sus propios intereses personales.

Deberá votar a los partidos que se ocupen del bien y no de la economía, ya que ésta es incapaz de generar el bien, mientras que éste, el bien, sí es capaz de generar la economía, el bienestar, la justicia, el respeto hacia el ser humano y el desarrollo social EN SU TOTALIDAD.

Por supuesto que la alternativa es no hacer nada de esto, y, si no se hace nada de esto, las cosas seguirán como siempre, ya que si quieres conseguir algo nuevo, deberás hacer algo distinto a lo que venías haciendo hasta ahora. Y aquí, el autor, no se refiere a "la gente", al "mundo" o a otras estúpidas justificaciones, en las que nadie cree, para terminar como siempre siendo "felizmente" inoperante e ineficaz. El autor se refiere exclusivamente A TI, ya que el "mundo" mejora EN LA MEDIDA EN QUE TÚ MEJORAS.

Ante las tropelías sociales, los gobiernos siempre ponen parches que son inútiles, y cada vez más numerosos, ya que nunca inciden en el foco y en el fondo del problema: la familia y su falta de fortaleza.

En la vía trascendente, las cosas no son muy diferentes, aunque sí están impregnadas de valores de un nivel muy superior. Contra una política de desarraigo y de destrucción familiar, que tiene como único fin vengarse de nuestro Creador, un Dios bueno al que no suele aceptarse por los innumerables y endémicos escándalos e infidelidades del hombre creyente, como justificación inteligentemente injustificable, y de rechazo de las virtudes fundamentales e intrínsecamente buenas como son, por ejemplo, la honradez y la castidad, debe establecerse "el amor entre todos los seres humanos tal y como Dios nos ama". Debemos oponernos a continuar construyendo un mundo hedonista y desequilibrado donde sólo importa el placer y donde prospera en mayor medida la técnica que el crecimiento espiritual. Sabemos que "sin la ayuda del Creador NADA puede construirse" y, al margen de Él, seguimos queriendo hacer y deshacer de forma tan continuada como inútil. En este terreno sólo puede decirse que "el que tenga ojos para ver que vea" y "el que tenga oídos para oír que oiga".

Como se ha resumido, en el titular de este escrito, el acosador escolar terminará convirtiéndose en el acosador laboral, cuya lacra social seguirá incidiendo en los trabajadores carismáticos, honestos y eficaces a los que debe destruirse para trepar y alcanzar cotas que, sin auparse sobre sus cabezas, nunca podrían conseguir sus compañeros deshonestos pero mediocres.

Los acosadores escolares conseguirán en el futuro lo que consiguieron en el pasado: la ansiedad-depresión de la víctima, su baja laboral, y, además el autodespido del trabajador honrado, en la empresa privada, y, el traslado del puesto o del lugar de trabajo, en la empresa pública.